Museu del Tèxtil Valencià: Sala 1 - Los Instrumentos


La industria textil comprende multitud de procesos y tratamientos específicos destinados a darle a los hilos y a los tejidos propiedades y características concretas.

Dependiendo del tipo de fibra, o del efecto del acabado que se desea obtener, se utilizan varios métodos físicos y químicos.

Entre los procedimientos habituales destacan los siguientes: ablandado, acabado a través del repasado, lavado, cepillado, igualado, apresto y alisado.

La hilatura comprende el conjunto de procesos al que son sometidas las fibras textiles, tanto las naturales como las sintéticas, para ser transformadas en hilos homogéneos y resistentes.
Plegadera de seda (s. XIX - XX)
El hilado, propiamente dicho, consiste en realizar un último afinado de la mecha para transformarla en un hilo, el cual se somete al mismo tiempo a una torsión que le dará la consistencia deseada. Finalmente, el hilo es enrollado sobre un soporte. Suplementariamente, se realiza el peinado, en la operación de la cual se elimina la totalidad de buena parte de las fibras mas cortas, con la finalidad de obtener hilos muy finos y especialmente regulares.

Una vez confeccionados tantos los hilos como los tejidos, se someten a operaciones de tintado para conferir los colores deseados. Por eso, se recurre a productos químicos si las fibras no incorporan ya el color pretendido antes de la hilatura.


Urdidor de seda (s. XIX)
La mercerización es un proceso textil que consiste en el tratamiento de las fibras de algodón o hilo (normalmente bajo tensión) con hidróxido de sodio concentrado. Mediante este proceso, el algodón adquiere cierta luminosidad sedosa, se hace más resistente a la tracción, presenta mayor afinidad por el tinte y aumenta su reactividad química frente los diversos procesos y acabados.

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